El grado de incomodidad varía según la sensibilidad de cada persona. La sensación puede ser desde indolora hasta un escozor soportable. No necesita anestesia. Después del tratamiento de fotodepilación, las zonas tratadas pueden presentar un aspecto rojizo, con un ligero eritema o ligeramente inflamadas, en ambos casos estas desaparecerán en pocas horas.



